sevilla

Nos vamos hasta Sevilla, ciudad de devoción y emoción, de calor; de calles perfumadas y mujeres bellas, del señorito andaluz, de la elegancia y la gracia, de calles adoquinadas… ciudad de tradiciones y de estética renovada, de turistas y enamorados; ciudad de un gran poeta, de reyes y de historia. Ciudad a la que seguro querrás volver.

Existen muchas formas de descubrir esta urbe, pero nosotros decidimos hacerlo a pie ya que, casi siempre, es como mejor se conoce una ciudad. Para llegar a Sevilla lo haremos en AVE, bien desde Madrid, Zaragoza, Barcelona… Es la mejor opción ya que la terminal de Santa Justa queda a pocos metros del centro neurálgico. Si no vas a alojarte en el centro de la ciudad desde allí podrás alquilar un vehículo o coger un taxi que te lleve hasta tu hotel.

Carretera y Mantel instaló su base de operaciones en un hostal en el centro de la capital, en pleno barrio de Santa Cruz. En esta zona podréis encontrar numerosos y variados hostales. Lo importante a la hora de elegir uno es su ubicación, que te permita recorrer la ciudad caminando y también que te ofrezca un buen descanso. Una buena opción son los apartamentos Boutike Apartaments, en la calle Ximenez de Enciso, situados en pleno centro, amplios, modernos e inaugurados el pasado 2016.

A la hora de planificar tu viaje es importante que tengas claro los monumentos y edificios que quieres ver ya que para visitar alguno de ellos puedes adquirir la entrada por adelantado y ahorrarte las largas filas de acceso, y también porque la ciudad ofrece visitas gratuitas a distintos lugares emblemáticos a lo largo de la semana, así que si logras cuadrar tu agenda podrás conocer gratuitamente alguno de esos lugares que no te puedes perder.

Desde la Estación de Santa Justa caminaremos hacia el barrio de Santa Cruz. Para ello tomaremos la Avenida José Laguillo (hacia la derecha al salir de la estación) hasta encontrarnos con la calle Juan Antonio Cavestani, por la que bajaremos hasta cruzarnos con la calle Luis Montoro que continuaremos hasta llegar a la plaza San Agustín donde frente a nosotros aparecerá la calle Puerta de Carmona, nuestra entrada al barrio; para empezar con fuerzas podréis tomar una buena tabla de curados en la Abacería Puerta Carmona, esquina con calle Los Tintes.

Una vez tomemos la calle Puerta de Carmona continuaremos recto hasta llegar a nuestro primer enclave, situado en la Plaza Pilatos: La Casa Pilatos, un palacio de estilo renacentista-italiano y sede de la Fundación Casa Ducal de Medinacelli. La entrada para ver la casa completa son 8€ por persona pero su día de entrada gratuita son todos los miércoles por la tarde de 15:00 a 18:00 para los ciudadanos de la Unión Europea.

El barrio de Santa Cruz es un barrio para perderse y dejarse llevar. Lo bonito es recorrerlo para disfrutar de cada detalle de su arquitectura y a la vez teniendo en cuenta los lugares que no podemos dejar de visitar, como las columnas romanas situadas en la Calle Mármoles, o la Plaza de las Cruces, al término de la calle con el mismo nombre.

Una vez visitados estos dos monumentos podemos volver sobre nuestros pasos o callejear para disfrutar de uno de los bares más característicos de la ciudad: Las Bodegas Santa Cruz (Las Columnas).Lugar de gran afluencia donde podremos degustar los platos típicos de la capital, como los buñuelitos de bacalao, el salmorejo o la pringa. Muy buena relación calidad-precio y sobre todo un ambiente muy cercano y distendido. Se encuentra situado en la calle Mateos Gago, muy cerquita de la calle Cruces.

Si sois más de flamenco en este barrio también encontraremos un lugar para los amantes de este arte que, aunque tenga gran afluencia turística, no es el típico espectáculo flamenco preparado exclusivamente para el turismo. Se trata de La Carbonería, en la calle Leviés. Aquí todas las noches a las 23:00 encontrarás un espectáculo flamenco gratuito, además de poder degustar sus tapas, raciones y su bebida estrella: Agua de Sevilla. Te recomiendo llegar con antelación para coger un buen sitio ya que suele acudir bastante gente.

Sin duda uno de los monumentos más destacados de Sevilla es su catedral. Hasta ella podrás dirigirte, desde el Barrio de Santa Cruz, por la ya mencionada calle Mateos Gago. Si continuas todo recto terminarás llegando a ella. La entrada cuesta 9€ por persona, se incluye visita a la Catedral y a la Giralda, y es aconsejable hacer reserva previa para ahorrarnos las interminables filas. Sin embargo todos los lunes de 16:30 a 18:00 podrás acceder gratuitamente, lo que no te exime de hacer fila.

Lo que no va incluido y es una opción que no puedes perderte es la visita a las cubiertas. Aquí no hay entrada gratuita, el importe asciende a 16€ y se paga por anticipado pero merece la pena. En la página web que te enlazo puedes consultar todo el procedimiento de reserva. No puedes tampoco perderte las vistas nocturnas de la Catedral y la Giralda que el Hotel Eme ofrece desde su azotea, situado en la calle Alemanes.

Otro monumento que tenemos muy cerca de la Catedral y que es una visita obligada son los Reales Alcazares, un conjunto de palacios a través de los cuales podemos viajar en el tiempo para conocer nuestra historia y así mismo contemplar las diferentes etapas artísticas reflejadas en muros y estructuras. La visita general tiene un coste de 9.50€ y su horario gratuito son los lunes de 18:00 a 19:00 de abril a septiembre y de 16:00 a 17:00 de octubre a marzo. También podréis visitarlo por la noche, en los diferentes pases desde las 21:00 hasta las 22:30 horas; el precio de la entrada son 13€. No olvidéis visitarlos con tiempo para poder pasear por sus preciosos jardines y contemplar los baños de María Padilla.

Nos alejamos un poco de la Catedral y siguiendo, por ejemplo, la misma calle Alemanes, podremos callejear hasta llegar a la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cuyos orígenes se remontan a 1730. Aunque no seas un amante del mundo taurino es un lugar que no puedes dejar de visitar tanto por la historia que a través de ella se nos cuenta, como por su museo y su arquitectura; seguro te llama la atención el color tan característico de su arena. El precio que tendrás que pagar para poder visitarla son 7€. Para hacerlo de forma gratuita tendrás que hacerlo cualquier lunes de 15:00 a 19:00 horas.

Nos quedamos muy cerquita del Guadalquivir para pasear por su orilla (el Paseo de Cristóbal Colón) hasta llegar a La Torre del Oro. Construida en 1221 con carácter defensivo, su nombre se debe al revestimiento exterior que tuvo. Actualmente en esta torre se encuentra el museo naval repartido en sus tres plantas. Podrás disfrutar de las vistas que ofrece del Guadalquivir por tan solo 3€, si no cualquier lunes tiene su entrada gratuita.Volveremos sobre nuestros pasos hasta llegar al Puente de Isabel II, también conocido como Puente de Triana. Una vez lo cruces te encontrarás en el Barrio de Triana. Déjate llevar por sus calles llenas de arte y no te pierdas las tapas del Mercado del Barranco. A tu vuelta puedes detenerte en Sojo Sevilla para disfrutar de un buen cóctel a orillas del Guadalquivir.

Cambiamos de rumbo para dirigirnos hacia el Parque de María Luisa. Para llegar hasta él bien podemos volver hacia la Catedral o seguir caminando por el Paseo de Cristóbal Colón. Llegaremos de nuevo hasta la Torre del Oro, pasaremos junto al Puente de San Telmo y una vez ya en el Paseo de las Delicias veremos edificios tan emblemáticos como el Teatro Lope de Vega o la Universidad de Sevilla. En el recinto del Parque está situada la Plaza de España. A ella podremos llegar atravesando los jardines o bien tomando la Avenida María Luisa desde el Paseo de las Delicias. Este puede ser un buen plan para pasar la tarde.

Aquí también encontraremos el monumento al gran poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, La Estatua de Bécquer, o un edificio emblemático y digno de ser visitado: El Museo de Artes y Costumbres populares. Su fachada seguro que no os deja indiferentes.

De vuelta hacia el Barrio de Santa Cruz no podéis dejar de pasar por el Ayuntamiento de Sevilla. Situado en la Plaza Nueva, este edificio del siglo XVI es una de las mejores muestras de arquitectura plateresca. La construcción del edificio hasta la configuración actual ha pasado por varias etapas de ampliaciones y reformas pero ha sabido mantener y respetar la arquitectura tan espectacular. En la Plaza Nueva encontraremos su fachada neoclásica del siglo XIX y en la Calle Granada/Plaza de San Francisco su imponente fachada plateresca.

Desde la Plaza de San Francisco tomaremos la Calle Entre Cárceles y después Calle Álvarez Quintero para dirigirnos a una de las iglesias más destacadas de toda la ciudad: La Iglesia de San Salvador. La entrada para visitar esta iglesia colegial cuesta 3 simbólicos Euros y puedes optar por una entrada conjunta a la Iglesia y a la Catedral por 8€. Recordarte además que la zona de El Salvador y la Alfalfa es un buen lugar para ir de tapeo. Zonas en las que podrás degustar las tapas más clásicas de la ciudad.

Una vez hayamos cogido fuerzas seguiremos nuestra ruta dirección Plaza de la Encarnación para visitar la estructura de madera más grande del mundo: Las Setas de Sevilla. Una estructura que cubre toda la plaza, sostenida por dos inmensas columnas de hormigón en las que se encuentran sendos ascensores para acceder al mirador. Su diseñador fue el arquitecto berlinés Jürgen Mayer.

Cerca de la plaza de la Encarnación, concretamente en la calle Regina 14, encontraréis un curioso lugar perfecto para disfrutar de un buen desayuno o de un té para después de comer; se trata de La Cacharrería, una cafetería que destaca por sus postres caseros, sus batidos y su personal amable. Es un local pequeño por lo que es posible que no tengáis sitio pero os aconsejo esperar o volver más tarde porque merece la pena sentarse a degustar sus platos.

Retrocedemos en el tiempo para visitar la Alameda de Hércules, el jardín público más antiguo de Europa. Un espacio que data de 1574, adornado en uno de sus extremos por dos columnas sacadas de un templo romano situado en su origen en la Calle Mármoles. Estas columnas se encuentran coronadas por dos estatuas, las de Hércules y Julio César, considerados, según la leyenda, los fundadores de la ciudad de Sevilla.

Visitados los alrededores del Barrio de Santa Cruz, volvemos al núcleo, casi al inicio de nuestro viaje, para finalizar nuestro periplo. Nuestra última parada es el Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla, situado en la Plaza de los Venerables, una zona peatonal, muy concurrida y animada, con calles colindantes con numerosos comercios de todo tipo, desde productos completamente artesanos hasta multitud de tiendas souvenir. Este edificio del siglo XVII sirvió como residencia a los sacerdotes y actualmente es la sede del Centro de Velázquez, por lo que en su interior tendremos la oportunidad de encontrar alguna de las obras de este magnífico artista.


Este edificio de estilo barroco cuenta con dos plantas y un maravilloso patio interior sevillano en cuyo centro encontraremos una fuente escalonada. Su iglesia nos dejará sin palabras gracias a los frescos de Valdés Leal. El precio para entrar a disfrutar de este edificio son 5.50€ y los domingos por la tarde podréis hacerlo de forma gratuita.

Y por supuesto no podemos irnos de esta ciudad sin dejar de visitar uno de sus barrios más conocidos: La Macarena, concretamente su basílica. Podemos llegar hasta ella perfectamente caminando desde el casco histórico, es un paseo largo, eso sí, pero durante el recorrido podremos disfrutar de bares y lugares maravillosos. Así que para coger fuerzas nos dirigiremos hasta uno de los bares con más solera de la ciudad, un típico bar de tapas de los de toda la vida: El Rinconcillo, situado en calle Gerona, 40. Allí podréis disfrutar de unas tapas de mucha calidad, os aconsejo que no os vayáis sin probar sus ibéricos.

Tras esta parada continuaremos por la misma calle Gerona, que os llevará hasta el Palacio de Dueñas, para luego volver a la ruta principal,  o bien continuaremos por la calle Bustos Tavera hasta la plaza de San Marcos, nuestra siguiente parada, donde encontraremos la iglesia de San Marcos y junto a ella la plaza Santa Isabel. Después continuaremos por la calle San Luis que nos llevará sin dejarla hasta el arco de la Macarena. Una vez allí podremos visitar la basílica y asombrarnos ante la belleza y devoción de su virgen.

Aunque hemos recorrido gran parte de la capital todavía quedan edificios por visitar y disfrutar; Sevilla hay que caminarla más de una vez en la vida, es una ciudad que te va a enamorar desde el momento en el que pongas tus pies en Santa Justa.

Sin duda, Sevilla tiene un color muy especial.

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