MALLORCA

Si digo que Mallorca es la isla balear de mayor extensión no descubro nada nuevo, pero si os digo que es la primera que hay que visitar si quieres iniciarte en el turismo balear puede que ya esté contando algo diferente. Si eres un enamorado de las Baleares comenzar conociendo Mallorca es la mejor opción; en esta isla puedes hacerte una idea de cómo es la cultura balear, sus gentes, su gastronomía y lo que más invita a visitarlas: sus playas. La capital reúne un poco de cada una del resto de islas, el encanto rural de Menorca, las exóticas playas de Formentera o el ambiente de Ibiza… es una buena carta de presentación del archipiélago.

Para llegar hasta Mallorca puedes hacerlo en ferri o en avión. Si lo haces en avión llegarás al aeropuerto de Palma, al este de la isla. En el mismo aeropuerto podrás alquilar tu vehículo, te recomiendo que por comodidad la oficina de la empresa de alquiler esté situada en el mismo aeropuerto ya que las que no lo están suelen localizarse algo lejos del mismo y en unas vacaciones el tiempo es oro.

Una vez elegida la forma de llegar hay que pensar en dónde alojarse. Aquí las distancias son mayores que en el resto del archipiélago y si no quieres pasarte el día conduciendo es esencial tenerlo en cuenta. Un buen lugar donde establecer la base de operaciones es Binisalem, un tranquilo pueblecito situado a 30 kilómetros del aeropuerto y excelentemente comunicado. Este enclave cuenta con todos los servicios necesarios, bares, restaurantes, panaderías, farmacia… y destaca por su tranquilidad. Una buena opción es alojarse en la casa de María, a través de Airbnb, los anfitriones son encantadores. Se trata de una casa de invitados junto a la casa principal y separadas por un jardín, una auténtica monada. Cuenta con lavadora, secadora y con un baño muy original. Es una buena manera de conectar con el auténtico espíritu de la isla.

Algo que no puedo dejar de mencionar, aunque parezca que no viene a cuento, es el extraordinario sistema de recogida de basuras y la gran concienciación que hay respecto al reciclaje. Cada tipo de basura tiene unos días de recogida y la materia orgánica se desecha en bolsas biodegradables; todo esto alimenta una educación y un respeto por el medioambiente que se ve reflejado en el cuidado del entorno mallorquín, dando ejemplo a todos los visitantes.

En Binissalem no os podéis perder la cocina de Ca s’Hereu  con platos típicos mallorquines, ni el ambiente de Es P’dal donde no solo encontrarás conciertos y copas, también deliciosas pizzas caseras, entre otros manjares. Tampoco podéis dejar de visitar las panaderías del pueblo para probar el auténtico pan payés mallorquín ni los típicos panades, unas singulares empanadillas con suculentos rellenos que sin duda son una buena opción a tener en cuenta cuando no sabes qué comer si vas a pasar todo el día en la playa.

Una vez alojados llega el momento de pensar qué vamos a visitar. Mallorca ofrece una amplia variedad de posibilidades: turismo de playa, turismo rural, visitar edificios emblemáticos… y la verdad es que con una semana puedes probar un poco de cada uno de ellos. Al ser una isla tan extensa tendrás que diseñar una hoja de ruta no tanto por días sino por zonas. Lo que sí aconsejo es visitar Palma al final de nuestra estancia. Después de unos días de no parar es bueno reservar una noche en la capital y dedicar ese día a ver la catedral y pasear por el centro de la urbe. Para alojaros os recomiendo el singular hotel Brondo Architect Hotel.

Podemos empezar nuestro viaje por el noroeste hacia la Tramuntana. Esta sierra marca una clara división en la isla y tendremos que atravesarla para llegar hasta calas tan emblemáticas como Sa Calobra. El paisaje merece la pena.

Comenzamos el recorrido visitando dos localidades con encanto. La primera será Soller, un pueblecito conocido por su famoso ferrocarril, una gran atracción para los turistas que une la localidad de Palma y Soller. Además podemos pasear por su centro urbano donde encontraremos joyas arquitectónicas como la iglesia de San Bartomeu, situada en el centro de la villa y rodeada por una plaza con mucho encanto.

Limitando con este municipio está nuestra segunda parada: Fornalutx, en plena sierra de la Tramuntana. Se trata de un pueblo que destaca por su belleza y tranquilidad, no obstante es conocido como el pueblo más bonito de España. Sus calles adoquinadas y sus casas de piedra no dejan indiferente a nadie. Para llegar hasta aquí desde Binissalem tendremos que tomar la Ma-13 para llegar hasta la Ma-11, dirección Bunyola. El recorrido hasta Soller son unos 34 kilómetros y desde Soller hasta Fornalutx son unos 16 kilómetros que discurren por carreteras de montaña. El trayecto merece la pena.

Seguimos hacia el noroeste para visitar Cala Tuent. Una cala tranquila, de cantos rodados y arena, estrecha y de gran belleza. Para llegar hasta ella discurriréis por una sinuosa carretera que os aconsejo tomaros con calma mientras disfrutáis de las vistas que os ofrecerá. La playa no cuenta con ningún tipo de servicio pero muy cerquita encontramos el restaurante Es Vergeret que os recomiendo para comer y para disfrutar de una panorámica espectacular.

Muy cerca de Cala Tuent encontramos Sa Calobra y el Torrent de Pareis. Seguramente es de las playas de arena más conocidas de Mallorca. Para llegar a ella también tendréis que atravesar una carretera bastante peculiar donde destaca su famoso nudo de corbata, una curva de 360º que cuenta con un mirador para hacer un alto en el camino. Cuando lleguéis a la playa tendréis que continuar caminando hacia la derecha si queréis descubrir el verdadero encanto de esta cala cuyo mayor atractivo es que se encuentra encerrada entre acantilados. Suele estar bastante concurrida, así que si buscáis tranquilidad no es la mejor opción pero su curioso paisaje bien merece la pena.

Antes de llegar a la península de Formentor no podemos dejar de visitar Cala Figuera (Pollença). No hay que confundirla con la que se encuentra situada al sur de la isla. Se encuentra a 10 kilómetros del puerto de Pollença. El acceso hasta ella tendréis que hacerlo a pie por un sinuoso camino con desniveles. Llegaréis a un precioso entrante de mar de color turquesa que baña la playa de cantos rodados.

Continuamos el viaje hacia la parte más septentrional de la isla: el Cabo de Formentor. Desde Sa Calobra tenemos que salir al encuentro de la carretera Ma-10 dirección Pollensa y a partir de ahí seguir las indicaciones. El camino hacia Formentor tampoco es fácil, de nuevo carreteras de montaña para disfrutar tranquilamente de la conducción. Una vez más el recorrido merecerá la pena porque las vistas desde el faro son impresionantes.

Cerca del cabo tenemos una visita obligada: La playa de Formentor. Se trata de una cala de arena blanca muy extensa pero muy estrecha. Se encuentra rodeada de pinares y aunque sus aguas son poco profundas y cristalinas también es una zona de gran afluencia y la orilla suele estar ocupada por tumbonas privadas. Se encuentra a 7 kilómetros del cabo de Formentor y siguiendo las indicaciones llegaréis sin problema. Un dato a tener en cuenta es el estacionamiento, la playa cuenta con parking pero no es gratuito, cuesta nada menos que 10€.

Desde este punto bajamos por el oeste hacia Manacor. Desde Formentor podéis llegar hasta Alcudia para tomar la Ma-12 dirección Artá hasta llegar a la Ma-15 que llega hasta Manacor. Una vez allí podemos visitar la localidad y también dirigirnos hasta las famosas Cuevas del Drach  (desde Manacor tendréis que continuar dirección Porto Cristo), cuatro cuevas cuyo interior alberga una gran formación de estalactitas y estalagmitas junto con un gran lago subterráneo. Es un lugar muy visitado por lo que encontrarás largas filas y gran cantidad de gente en el interior. Recuerda llevar un calzado cómodo para la visita.

Muy cerquita de las cuevas está Cala Murta. Una pequeña cala de cantos rodados, tranquila y de agua cristalina ideal para practicar snorkel. A ella podemos llegar siguiendo las indicaciones desde las mismas cuevas del Drach.

Un poco más abajo de Cala Murta encontramos Cala Anguila. Es una cala de arena blanca, estrecha y que cuenta con todo tipo de servicios. Suele tener bastante afluencia pero sus aguas turquesa invitan a hacer el esfuerzo y sacrificar la tranquilidad

Todavía más al sur en la zona de Santanyí llegamos hasta cala Llombard. Es una pequeña cala de arena blanca y con todos los servicios, lo que significa que suele haber mucha afluencia, pero lo que destaca en ella es el paisaje rocoso que la rodea y que te permite no solo descansar sobre la arena sino también sobre sus rocas. Para llegar puedes hacerlo desde Santanyí tomando la Ma-6100 y tras recorrer unos 7 kilómetros llegarás sin problema a la cala.

En la parte más meridional de la isla encontramos una infinita playa de arena blanca, aguas tranquilas, poco profundas y de paz absoluta: Es Cargol. Seguramente el arenal por excelencia sea Es Trenc pero esta cala no tiene nada que envidiarle salvo que las algas que suelen acumularse en la orilla puede restarle algo de encanto. Para llegar hasta el sur desde Binisalem tendrás que llegar hasta Montuiri por la Ma-3210 y continuar dirección Porreras/Campos por la Ma-5030. Cuando llegues a Campos hay que tomar la MA-6040 dirección Las Salinas hasta llegar a Es Cargol. Una vez aparquemos en el faro de Ses Salines tendremos que caminar unos 20 minutos para llegar a la playa. El terreno es llano, las vistas son preciosas pero hay que decir que todo el recorrido transcurre a pleno sol.

Sin duda Mallorca es una buena opción para iniciarse en el turismo balear ¡No puedes dejar de visitarla!

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