Formentera

Su nombre, probablemente, provenga de la derivación de la palabra latina “Promontoria”, Fromontoria > Formentera, vocablo que los árabes utilizaron para referirse al cabo de La Mola y Barbería.

Empezamos estas líneas con un consejo que todo buen viajero debería tener en cuenta para que las comparaciones no resulten odiosas: Formentera es la isla balear que deberíamos de visitar en último lugar si queremos conocer todo el archipiélago.
Sin duda las Baleares son un paraíso en la Tierra y a la vez cada una de las islas cuentan con un encanto especial que las hace únicas. En Formentera encontramos las mejores playas, o al menos las más caribeñas, con su inconfundible arena blanca y sus aguas cristalinas haciendo que sea uno de los lugares más visitados de España.

Formentera es una isla de unos 20 kilómetros de largo a la que solo podemos acceder a través de barco, en este caso desde Ibiza, aunque tabién podemos llegar directamente en Ferry desde Denia o Barcelona. Si partimos desde Ibiza nos dirigiremos hasta la zona portuaria de la ciudad, donde sacaremos los billetes por, aproximadamente, unos 30€ ida (el precio varía según la compañía), en un trayecto cuya duración serán 40 minutos y que terminará en el Puerto de la Savina.

Allí mismo podremos alquilar nuestro transporte, ya sea bicicleta, ciclomotor, coche, quad… y empezar a recorrer la isla. Si preferimos dejar el alquiler para otro momento no os preocupéis, pues podréis encontrar empresas de alquiler de vehículos en toda la isla, por lo que no es necesario realizar este trámite en el mismo puerto aunque tal vez sea la opción más cómoda.

La pequeña Pitiusa resulta ser uno de los destinos más turísticos y a la vez uno de los más encarecidos por su situación y por el turismo de alto standing; por ello encontrar un alojamiento que mantenga una buena relación calidad-precio resulta a veces complicado. Es difícil encontrar el hotel o apartamento perfecto y su búsqueda es un continuo tira y afloja, por ello desde aquí recomendamos los alojamientos de Formentera Mar entre los que encontramos apartamentos, casitas, bungalows… todos ellos con el encanto de la isla reflejado en su decoración y situados en lugares tan emblemáticos y especiales como es, por ejemplo, el Parque Natural de Ses Salines. Además la recepción de Formentera Mar se encuentra en el puerto de la Savina, en la Torre de Capitanía, otra ventaja añadida. Otra opción donde alojaros es el hostal Es Pi (no confundir con Es Pi2), en la playa de Es Migjorn.

Lo que suele buscarse en Formentera son lugares de paz alejados de las grandes aglomeraciones de gente a la orilla del mar. Bien es cierto que cada vez es más difícil encontrar rincones alejados del mundo y más aún en los meses de verano, por ello junio o septiembre puede ser un buen momento para conocer la isla. Debido a su tamaño y al incesante turismo, quedan pocos lugares secretos a los que podamos acceder aunque si exploramos siempre encontraremos algún rincón deshabitado. Uno de esos lugares donde poder relajarse  al atardecer es el Estany des Peix, situado en la zona de la Savina. Espacio tranquilo, de aguas claras y poco profundas y en cuyas orillas podremos ver a familias isleñas disfrutar de una tarde de domingo. Desde aquí podemos recorrer el camino que bordea el estanque para llegar a una zona donde tendremos que dejar nuestro transporte e ir caminando. Ese recorrido a pie, escarpado y sobre un acantilado con vistas al mar, nos llevará a la Torre de la Gavina.  Durante el trayecto encontraremos algún entrante de mar, conocido como las piscinas, y alguna cabaña de pescadores. Esta zona no es arenosa ya que forma parte de un acantilado conformando así un paisaje rocoso y con un mar rebelde.

Es Plagetes es una de las zonas de playa más conocida y tal vez una de las más amplias. Situada a nuestra izquierda dirección La Mola, Es Plagetes cuenta con bastantes metros de diferentes calas, de piedra y arena, pero todas ofrecen el color azul turquesa que siempre tenemos en mente al pensar en Formentera. Es Plagetes se encuentra en Es Caló  de Sant Agustí y es en este pueblecito donde encontraremos uno de los restaurantes con el mejor pescado de la isla: Es Caló. Recomiendo reservar con antelación.
Seguramente al ir llegando a Es Plagetes encontraréis numerosos coches estacionados en los arcenes de la carretera, pero no desesperéis Es Plagetes siempre guarda lugares tranquilos y alejados de la multitud donde incluso se puede hacer nudismo sin ser molestado; es cuestión de caminar e indagar. Recordad no olvidaros vuestro tubo de buceo ni vuestras gafas de baño pues los fondos marinos de esta zona son impresionantes, con gran variedad de flora y fauna.Justo frente a Es Plagetes, es decir, en el lado derecho de la isla, encontramos la zona de Los Arenales-Mitjorn. La diferencia con la zona anterior radica en que las calas de roca y arena están divididas de forma natural, así si queremos llegar hasta la zona más rocosa (Mitjorn) tomaremos los primeros desvíos que nos salen en la carretera a mano derecha dirección La Mola; en cambio si queremos ir a la zona de Los Arenales continuaremos hasta los últimos desvíos por esa misma carretera.
Aquí encontraremos diversos restaurantes de playa en los que disfrutar de una buena paella con vistas a unas aguas turquesas cercadas por arena blanca, como es el caso del Restaurante Los Arenales. Se recomienda reservar, aunque podéis hacerlo a primera hora del mismo día que vayáis a visitar la zona.

Seguimos descubriendo calas y en esta ocasión llegamos hasta una zona conocida pero algo escondida: Calo des Mort. Llegar hasta ella es algo enrevesado y es fácil que tengáis que desandar el camino en algún momento y bajar del coche a inspeccionar, pues su ubicación no está a la vista ya que está resguardada por un acantilado. Para llegar tomamos la carretera principal dirección La Mola, seguiremos por ella hasta empezar el puerto que lleva hasta El Pilar de la Mola y al llegar a la altura de Les Pins nos saldrá a la derecha una indicación hacia Caló des Mort. La carretera desaparece poco a poco para dejar paso a una pista que nos llevará hasta un aparcamiento improvisado. Desde allí tendremos que caminar unos metros para llegar hasta el acantilado. Para bajar a la cala hay que hacerlo por unas rudimentarias escaleras que aprovechan la piedra del acantilado. Abajo nos espera una estrecha cala junto con una caseta de pescadores. Es una cala en la que suele practicarse nudismo, su reducida dimensión y su entrante de mar a modo de piscina privada, de suelo arenoso y agua calma, invitan a ello. De nuevo destaca la fauna marina donde podemos encontrar cangrejos o erizos de mar, estos últimos junto a las rocas que amurallan la cala.

Cala Saona es una de las más concurridas y tal vez por ello de las menos paradisiacas debido a que aunque se mantiene la claridad del mar la suciedad del agua es más elevada que en otras zonas. A pesar de ello es una cala arenosa, muy poco profunda y sin oleaje. Está delimitada por dos salientes rocosos y en uno de ellos encontramos numerosas casetas de pescadores y a modo de torreón un pequeño chiringuito donde disfrutar de una cerveza con vistas de altura.

Nuestro recorrido playero termina en dos lugares considerados como las mejores playas del mundo. Ses Illetes y Espalmador: El auténtico paraíso.Las playas de Illetes están situadas en el punto más al Norte de la isla. Para llegar hasta allí tendremos que estacionar nuestro vehículo en un parking previo pago de 5€/día y después ir caminando y explorar las distintas zonas y playas que ante nosotros encontraremos. En general es una zona arenosa que poco a poco va estrechándose dando lugar a dos vertientes muy distintas. Hacia el oeste el mar es turquesa y suele estar en calma; en el lado este es un mar más bravo y azul. Merece la pena caminar e ir descubriendo el paisaje que siempre guarda alguna sorpresa a modo de bienvenida. Antes de emprender camino hacia lo salvaje y deshabitado encontramos los únicos restaurantes y servicios de la zona donde podemos encontrar incluso alquiler de embarcaciones de recreo.

Según vamos caminando parece que la tierra se acaba y se abre ante nosotros el estrecho de Espalmador. Es conveniente saber el horario de las mareas e imprescindible saber nadar, pues aunque es un breve estrecho que no cubre demasiado la corriente que hay es muy fuerte, además cruzar cargados con nuestros enseres dificulta el avance. Pero tras el periplo llega la recompensa y de nuevo el mar va dejando paso a la arena aún más clara y fina que la que podemos encontrar en Illetes. S’Alga es la playa de Espalmador, ancha y larga, de aguas cristalinas, poco profundas y en una increíble calma. Nuevamente podemos caminar por la orilla incluso hasta llegar a una zona famosa por sus lodos y embadurnarnos con ellos, si el olor nos lo permite. Esplamador es un islote semi-desierto, sin servicios así que lo más recomendable es extender la toalla, relajarse y disfrutar de este Caribe en el Mediterráneo. Y no hay que olvidar visitar Cala En Baster, en San Ferran, destaca su originalidad, una cala formada por numerosas cuevas desde las que disfrutarás de tu baño, perfecta zona para hacer snorkel.

Podría seguir nombrando calas de la isla pero Formentera también cuenta con otros lugares llenos de magia como San Francesc, su capital, donde encontraremos numerosos restaurantes, tiendas, bancos, supermercados… Lugares donde ver atardecer como Cap d’ Barbaria, coronado por el famoso faro de la película Lucía y el sexo, de Julio Médem. Y también visita obligada El Pilar de la Mola, con su impresionante y bello faro y su mercadillo hippie. Aquí encontraréis tiendas de artesanía de la isla.

No me he detenido demasiado en recomendar lugares donde comer o cenar ya que la isla cuenta con una amplia oferta, aunque es cierto que no todas las ofertas están al alcance de todos. En San Francesc podemos encontrar restaurantes con menús asequibles, como es el caso de Es Mares y también otros más exquisitos y lujosos como Can Carlos. En este último es imprescindible reservar y sobre todo tener paciencia, pues es tal el éxito de este restaurante que a pesar de sus dos turnos de cenas siempre está lleno y hay que esperar. Sin salir de la localidad también podemos encontrar un auténtico restaurante italiano, donde no podéis dejar de probar su pasta, se trata de El Giovale.
Es Puyols también cuenta con una buena zona de restaurantes junto al mar y donde podremos disfrutar de su mercadillo entre semana. Si nos alejamos de la orilla la oferta gastronómica cambia y aparecen restaurantes de comida rápida y tal vez más enfocados al turismo internacional.

Disfrutad de vuestro viaje.

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