Calaceite

La fortaleza árabe que coronó el cerro donde se asienta Calaceite, le dio su nombre: Qal’at Zayd (Castillo de los Zayd), notable familia que se estableció en estas fértiles tierras del Matarraña.

Para salir de la rutina y desconectar del bullicio de la ciudad, a veces, no es necesario disponer de vacaciones, más bien se necesita voluntad y unas horas. Mi visita a Calaceite fue breve pero me hizo viajar en el tiempo, deleitarme con cada sillar, imaginar historias y olvidarme de la ciudad.

Calaceite (Aragón) se encuentra a 154 kilómetros de Zaragoza y a 183 de Teruel. Situado al noroeste de la Provincia de Teruel es uno de los pueblos más destacados de la Comarca del Matarraña, considerado su capital cultural. Fuente de inspiración y refugio de escritores como José Donoso.

Para llegar podemos hacerlo por autopista, tomando la AP-2 o por carretera nacional siguiendo la N-232 desde Zaragoza, dirección Castellón. Cuando llevemos unos 105 kilómetros y una vez pasado Alcañiz, tendremos que tomar un desvío que quedará a nuestra izquierda, dirección Tarragona, para tomar la N-420, el principal eje de comunicación de la localidad. Sin dejar esta última vía llegaremos sin problemas ya que la misma carretera pasa por Calaceite.

Si la primera impresión es la que cuenta, en este caso, no debemos dejarnos engañar, pues lo que a priori parece un pueblo cualquiera, esconde uno de los pueblos más bonitos de España que, según se dice, algunas celebridades de nuestro país no han dudado en visitar.

A Calaceite lo atraviesa la carretera nacional y a lo largo de ella podemos encontrar bares y servicios, pero si estacionamos nuestro vehículo en los márgenes, podremos empezar a descubrir una de las joyas de la localidad: sus olivas y su excepcional aceite se oliva, como no podía ser de otra manera. Direccion Tarragona y al lado izquierdo de la calle nos espera la tienda de la Cooperativa San Isidro. Un pequeño local con gran variedad de olivas, aceite de oliva virgen extra y no podemos olvidar su riquísima olivada, todo ello de elaboración propia.

Desde este mismo lado de la carretera podemos tomar cualquiera de las callejuelas que nos llevarán a un Calaceite completamente distinto al que hasta ese momento conocíamos. Nos adentraremos en un enclave casi medieval, de casas que conservan la estructura con la que fueron construidas, casas solariegas completamente rehabilitadas que dejan a la vista nuevamente los majestuosos sillares que un día las modas arquitectónicas cubrieron con diferentes materiales menos nobles.

Calaceite fue declarado Conjunto Histórico en 1973 y desde su Plaza Mayor podemos explorar sus rincones perdiéndonos por sus calles estrechas y con historia. Es en esta plaza donde se sitúa el Ayuntamiento, que data del año 1609 y que antaño fue la cárcel de la localidad.

Otra parada obligatoria es la Plaza de España, donde podemos encontrar algunas curiosidades como por ejemplo una vara de medidas o el lugar donde se ataban antiguamente a los ladrones y demás reos, que identificaremos fácilmente por la forma erosionada de la piedra, pues era el lugar donde el justicia realizaba los juicios.

Vamos recorriendo Calaceite hasta llegar a la Iglesia Parroquial de la Asunción, consagrada en 1710, de estilo Barroco; podemos detenernos a contemplar su imponente fachada y descubrir símbolos tan originales como paganos, merece la pena parar y observar. Nuestro destino hay que saborearlo poco a poco, a cada paso que das hay algo que llama tu atención: las pequeñas puertas de las casas, los curiosos picaportes, increíbles balconadas de forja o los antiguos canalones de piedra.

Para saber más sobre este maravilloso conjunto histórico podemos adquirir la Guía de los pueblos más bonitos de España o visitar su página web o la web de la Comarca del Matarraña. Pero lo mejor es acercarnos hasta la oficina de turismo, en C/ Sagrado Corazón 33 donde siempre nos informarán con más detenimiento y podrán resolver todas nuestras dudas.

Si deseamos hacer noche o alargar nuestra estancia para visitar los alrededores, existen numerosos alojamientos, pero el más céntrico e ideal para una estancia más romántica es el Hotel Sitjar, situado en la Plaza de España, eso sí, tal vez no sea de los más económicos.

Para comer os recomiendo este mismo hotel y sobre todo no dudéis en visitar la Fonda Alcalá un restaurante familiar con deliciosa comida casera y un menú para todos los bolsillos.

Para terminar os dejo con algunas fotos de este precioso pueblo que sin duda termina sorprendiéndote para bien.

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